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Historia

Historia de la Hermandad Cristo de la Paz de Castelldefels

Como una tradición de Castelldefels que cada año se celebra antes de las manifestaciones jubilosas de las caramellas, es preciso recordar las procesiones de Semana Santa. En la ciudad había sido una costumbre propia la organización de estos desfiles. En el año 1983 se recordaba que durante quince años no se hacían y alguien se interesó por reanudar la tradición. Entonces la Emisora Municipal Radio Castelldefels sirvió para que el rector Joan Sunyer y el vicario Lluís Joanet, explicasen el proyecto de recuperación. Se quería realizar una Vía Crucis procesional con catorce estaciones distribuidas entre la iglesia parroquial de Santa María, en el Centro. Los rumores ya apuntaban a la formación de una hermandad; aún sin que tomase forma de entidad, pero, se comenzaron a realizar Vía Crucis en la calle. El 1984, las fiestas de Semana Santa ya tenían bastante eco gracias al empujón que le dieron a los actos el matrimonio formado por Andrés Ruíz Fernández, nacido en Moral de Calatrava (Ciudad Real) y que entonces estaba ya jubilado, y Ana Ferrer Oleaje, modista nacida en Alcira (Valencia). Otro nombre que cabe destacar es el de José Coca Redondo, fotógrafo de profesión nacido en Granada; él documentaba regularmente con sus instantáneas las procesiones de Castelldefels. Las primeras que retrató eran un compendio de tradiciones de procedencia diversa: se repartían peladillas de almendra, como Alcira, pero el carácter del Vía Crucis sintonizaba cada vez más con las características propias de la celebración en Andalucía. Esta peculiaridad emocionó en el 1985 a un vecino de Castelldefels que en aquel año faltaba, por primera vez, a su cita con la Semana Santa sevillana, la de su tierra de origen. Este hombre, Félix Ariza Cornejo, fue quien promovió la creación de la Hermandad del Cristo de la Paz de Castelldefels y la elaboración de sus estatutos. Desde su formalización como grupo, los actos propios de la Semana Santa, organizados por la cofradía de Castelldefels, cada vez tomó más relevancia.

Podemos percatarnos de esto viendo cómo hacen mención dos libros editados en el año 2003. El primero fue publicado por el Consejo Comarcal del Baix Llobregat: El Baix Llobregat. Guía de fiestas, ferias y acontecimientos culturales (119 pp). Se trata de un catálogo organizado por poblaciones, ordenadas alfabéticamente, que presenta el calendario festivo de cada uno de los municipios de la comarca. La recopilación ha sido hecha por Eva Rosas Feijó en base a las informaciones que desde los respectivos ayuntamientos le han sido entregadas. De la Semana Santa de Castelldefels, está claro, recuerda el hecho de las procesiones (p 16). La otra obra a la que nos referimos fue publicada por el Ayuntamiento de Barcelona, en colaboración con la editorial Rosa dels Vents; es el libro “Las Fiestas de Barcelona” (183 pp). Se trata de un compendio que no se limita a mostrar lo que se hace en Barcelona ciudad, sino que va más allá y toma la iniciativa de hablar de fiestas destacadas que entran en una realidad metropolitana amplia que está bajo la influencia de la capital. En el inventario, como es normal, se habla también de fiestas que encontramos en Castelldefels y nuestra población es nombrada con motivo de las procesiones de Semana Santa (p 63). Del todo consolidada esta realidad, tal y como hemos visto, la tarea de la cofradía castelldefelenca, pero, no queda propia de la vida, más tarde también quiso rescatar una celebración festiva que igualmente restó en el olvido durante muchos años. Antiguamente la fiesta del Corpus era muy importante. La veneración pública de la Eucaristía tenía su protagonismo en el momento solemne de la procesión. En Castelldefels, como se hace ahora en otras poblaciones aún, se hacían alfombras de flores. La gente que ha vivido desde hace largo tiempo en el pueblo recuerda, por ejemplo, las de la calle Dr. Trueta. Poco a poco esta tradición se fue perdiendo. Sin embargo, en el año 2001 se puso la base para recuperar la celebración lucida del Corpus y fue gracias a la Hermandad del Cristo de la Paz. El 7 de Junio se había vuelto a ver la custodia con el Cuerpo de Cristo, bajo pali, en la calle para cubrir la distancia entre el templo de Nuestra Señora de Montserrat y la plaza de Juan XXIII. La voluntad de la cofradía, con Francisco Borrego al frente como Hermano Mayor, nos consta que es continuar con empujón para recuperar la tradición. Creemos que lo podrán hacer y, además, los alentamos y pedimos que lo hagan con la ayuda, si es preciso, de la Agrupación de Cultura Popular (recordemos que los entremeses de la fiesta de los que esta entidad dispone tienen su origen en las celebraciones del Corpus y sería bueno restituirlos también en la función que les da fundamento).

Rosa M. Armelles / Javier Clemente